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  • Tipo: Artículos de opinión
  • Fecha: 30/07/2012

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El análisis de los profesionales de KPMG

México y su competitividad en infraestructura 

Por: Alejandro Villarreal,
Socio Director de Infraestructura 
KPMG en México
asesoria@kpmg.com.mx
Visita: www.delineandoestrategias.com

 

Iniciaba la presente administración federal comparando nuestra competitividad en infraestructura con otros países, tanto a nivel global (ubicándonos en el lugar 64 de entre 125 países) como a nivel Latinoamérica, clasficándonos en 7o lugar de 13. En ambos casos nos encontrábamos por debajo de la media y del promedio de entre éstos.
La infraestructura es sinónimo de desarrollo económico, social y personal, y es precisamente por esta razón que tanto el crecimiento económico como las oportunidades de incrementar la calidad de vida de cualquier país, estado y municipio se relacionan directa y contundentemente con el desarrollo de su infraestructura.

 

En nuestro país mucho se ha avanzado, pero falta más por hacerse en todos los sectores: comunicaciones y transportes, educación, salud, seguridad, desarrollo económico e industrial (logística), energía, turismo, medio ambiente, etc. Hoy en día existen varias alternativas contractuales para desarrollar infraestructura:

 

Si la infraestructura no genera suficientes recursos para sí, se puede recurrir a la obra pública tradicional

 

• Si se busca elevar los estándares de calidad y tiempo, la respuesta es la obra pública financiada

 

• Si se pretenden incrementar los estándares de disponibilidad y desempeño, y compartir responsabilidades y riesgos con el capital privado, están los Proyectos para Prestación de Servicios

 

• Si la infraestructura genera recursos suficientes, entonces se debe recurrir a la concesión

 

• Si genera sus propios recursos pero no suficientes, una solución es la concesión con apoyo y/o pago mínimo garantizado

 

Uno de los paradigmas que afortunadamente se ha venido rompiendo, es el de haber cambiado nuestra visión, la cual se ha transformado a largo plazo en todos los sentidos. Un desarrollo sustentable de infraestructura no puede llevarse al cabo con éxito si sólo se miran fronteras a 3 y 6 años. Una empresa,cualquiera que fuere su giro, no podría subsistir si cada 3 o 6 años se le cambia por completo sus componentes organizacionales tanto en las áreas administrativas como en las operacionales. Entonces ¿qué esperamos que suceda en un país, estado o municipio?

 

Va a ser muy importante que se le siga dando seguimiento al Plan Nacional de Infraestructura 2007-2012 y a la meta propuesta para el 2030, pues ya están fincados los cimientos, ya está identificado el rumbo a seguir, y en desarrollo un 40% de esa infraestructura.

 

Importante va a ser también que el Plan Nacional de Infraestructura se vaya complementando y reforzando con los Planes de Infraestructura que cada estado diseñe y lleve a efecto, sin perder de vista la filosofía de presupuestos multianuales y visión de largo plazo, categorizando el desarrollo de la infraestructura de conformidad con las prioridades y necesidades de cada región, equilibrando los beneficios económicos, sociales y humanos que esto conlleva, integrando equipos de trabajo que no necesariamente dependan de los periodos de cada administración cuya única misión sea el darle seguimiento y cumplimiento a los planes comprometidos.

 

Las Asociaciones Público-Privadas y sus beneficios

 

Este esquema ha representado una de las mejores soluciones implementadas para mejorar nuestra competitividad en lo que a infraestructura se refiere. Basta analizar los países en los que su competitividad es de las más altas; son lugares donde el 80-90% de su infraestructura se genera por esta vía. Por supuesto la administración pública no tiene los recursos suficientes para construir toda la infraestructura que se necesita, y peor aún, tampoco para construir nueva infraestructura ni para operar, mantener y conservar la existente. Por ello es indispensable impulsar un mayor financiamiento de la inversión en infraestructura con recursos provenientes del sector privado. Solamente así México podrá superar el rezago en la competitividad en este rubro.

 

Las Asociaciones Público-Privadas mejoran de manera integral la infraestructura y los servicios públicos, permiten aumentar la eficiencia en la administración de los recursos, dan mayor valor por el dinero invertido, impactan de manera inmediata y visible la provisión de los servicios (que en esencia es el fin de la infraestructura), motivan la innovación y la transparencia, y aseguran el cumplimiento de los compromisos planteados por cada administración.

 

Este esquema requiere de un elevado nivel de detalle, comparado con los mecanismos tradicionales de obra pública para cubrir los elementos de definición de servicios, niveles de calidad, mecanismos de desempeño y de asignación de riesgos. Es por ello que se requiere la incorporación y participación activa de especialistas legales, técnicos y financieros para dar equilibrio a este tipo de asociación. Todos ellos deberán dirigir sus esfuerzos para garantizar la viabilidad legal, técnica y financiera de cada proyecto, coadyuvando a cada una de las partes en un mejor desempeño de su rol.

 

Por último, me gustaría concluir diciendo que es imperativo continuar con los objetivos, metas y acciones trazadas para aumentar la cobertura, calidad y competitividad en este sector estratégico para el desarrollo de nuestro país.

 

Este es el tiempo de la infraestructura, hagámosla realidad.

 


 

Nota: Las ideas y opiniones expresadas en este escrito son del autor y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG en México.

 

 
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