En los últimos 18 meses, se han producido importantes cambios en la regulación de los sistemas de gestión de riesgos en varios países con el fin principal de fortalecer el proceso de supervisión por parte del consejo de administración. Sin embargo, la regulación es, en cierto modo, parte del problema. Las organizaciones no han tenido mucho éxito alineando las percepciones de los riesgos que amenazan sus objetivos y el “apetito de riesgo” de los principales grupos de interés con las de los responsables de la toma de decisiones.