Según se desprende el estudio, la mayoría entidades bancarias y demás instituciones financieras han seguido invirtiendo importantes recursos en abordar las cuestiones y riesgos de la prevención del blanqueo de capitales. Además, a pesar de que otras cuestiones urgentes han atraído la atención de la alta dirección (incluida en ocasiones la supervivencia de sus negocios), la prevención del blanqueo de capitales sigue teniendo repercusión a nivel directivo, aunque algo menos que antes de la crisis. En vista de ello, todo señala a que las entidades bancarias han intensificado sus esfuerzos para cumplir sus obligaciones.
Sin embargo, los resultados del estudio y las acciones realizadas por determinados reguladores a nivel global sugieren que las entidades bancarias tienen todavía camino por recorrer. La inversión se ha realizado, la alta dirección se ha comprometido (en general), pero todavía falta algo. Puede resultar comprensible que sean necesarios mayores esfuerzos en las áreas más exigentes de la incorporación del cambio cultural y de la puesta en práctica de procedimientos de monitoreo continuo y eficaz (y su calibración). No basta con contar con los sistemas; la gestión de estos riesgos debe ser adecuadamente dinámica, con las habilidades, herramientas y responsabilidades necesarias. Sólo de esta forma se garantizará que los que intenten sacar provecho de las instituciones financieras del mundo mediante delitos financieros serán identificados y detenidos en cada momento.
En resumen, sigue existiendo el compromiso de todas las partes para que sus interacciones funcionen de la forma más eficaz posible. El reto durante los próximos tres años consiste en garantizar que se sigue el objetivo general, y que los sistemas y controles existentes son eficaces y evitan que los que tratan de abusar del sistema financiero global se salgan con la suya.