Si antes de la crisis, los objetivos de crecimiento suponían la prioridad estratégica para el 44% de las entidades, después de la crisis éstos han pasado al 8% y han sido sustituidos por la gestión del riesgo y la solvencia como prioridad estratégica en un 44%.
Según el estudio “Hacia un nuevo modelo de retribución variable ajustado al riesgo en el sector financiero y asegurador”, elaborado por KPMG y la escuela de negocios IESE, la crisis económica producirá cambios en los modelos de retribución variable y en las estrategias de negocio de las entidades financieras. Si antes de la crisis, los objetivos de crecimiento suponían la prioridad estratégica para el 44% de las entidades, después de la crisis éstos han pasado al 8% y han sido sustituidos por la gestión del riesgo y la solvencia como prioridad estratégica en un 44%.
Para Antonio García-Lozano, socio responsable de Riesgos y Cumplimiento Normativo en el Sector Financiero de KPMG en España, “el reto de las entidades financieras es responder al nuevo marco normativo y transformarlo en una ventaja competitiva, a través de una política de remuneraciones que sepa optimizar la relación entre generación de valor a medio y largo plazo y gestión eficiente de los riesgos”.
Tanto los gobiernos como los organismos reguladores de los diferentes países más afectados por la crisis financiera, han lanzado distintas medidas encaminadas a asegurar que los sistemas de retribución variable se ajusten al nivel de riesgo asumido. La Comisión Europea, dentro de su proyecto de modificación de la Directiva 48/2006, conocida como CRD, ha decidido incluir íntegramente los principios establecidos por el Financial Stability Board (FSB) sobre prácticas en materia de retribución, en la propuesta que está siendo considerada por el Parlamento Europeo. El Banco de España deberá transponer dichas modificaciones antes del 31 de diciembre de 2010. Una de las principales novedades es que el Banco de España va a desempeñar una labor de seguimiento, supervisión y sanción, en caso de que las entidades no se ajusten a la norma aprobada. El Proyecto de Ley de Economía Sostenible también hace mención expresa a nuevos requerimientos en materia de retribución.
La necesidad de incrementar el control por parte de los órganos de gobierno, la conveniencia de alinear las políticas de remuneración con la gestión prudente y eficiente del riesgo y la necesidad de aumentar la trasparencia del mercado proporcionando más y mejor información en materia de remuneración son los principales objetivos. Además, según añade el profesor titular de la Cátedra de Relaciones Laborales del IESE, Sandalio Gómez, “los nuevos sistemas de retribución deben potenciar la capacidad que estos tienen para incentivar conductas y comportamientos en las personas e impulsar valores”.
Para el 48% de las entidades, las medidas adoptadas hasta ahora por los organismos reguladores resultan bastantes o muy adecuadas para hacer frente a la crisis, aunque opinan que afectarán más a la alta dirección que a los servicios centrales y el área comercial. No obstante, Eduardo Gómez, director de Performance en el Sector Financiero de KPMG en España, “dada la amplitud y profundidad del impacto de la norma, es necesario plantear una solución conjunta en la que participen todas las áreas implicadas en la organización. La mayor parte de las entidades considera que ya está haciendo un esfuerzo importante para adaptarse a este nuevo entorno normativo”.