Detalles

  • Servicio: Advisory, Risk Consulting, Financial Risk Management
  • Tipo: Nota de Prensa
  • Fecha: 11/08/2012

Liquidez: Un desafío aún mayor que el de capital 

Según un estudio internacional de KPMG

 

  • El Comité de Basilea ha definido nuevos estándares de liquidez con el objetivo de fortalecer los balances de los bancos preparándolos contra shocks adversos, eliminar descalces estructurales entre activos y pasivos y fomentar fuentes de financiación más estables
  • Muchas entidades encontrarán dificultades al ajustar sus balances, ya que tendrán que modificar su perfil financiero, reservar una mayor cantidad de activos líquidos de alta calidad y, en algunos casos, redefinir su modelo de negocio, para cumplir con los nuevos requerimientos

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (Comité de Basilea) ha introducido nuevos estándares de liquidez, sustentados en dos nuevos ratios de obligado cumplimiento por el sistema bancario: el Liquidity Coverage Ratio (LCR) y el Net Stable Funding Ratio (NSFR) . Estos nuevos ratios tratan de solventar dos de los problemas asociados a la liquidez que se manifestaron de forma más clara durante los primeros episodios de la crisis financiera: por un lado, el NSFR trata de evitar la excesiva dependencia de la financiación mayorista a corto plazo y la dificultad asociada a su renovación, y por otro, el ratio LCR intenta asegurar la disponibilidad de colchones de liquidez de alta calidad para hacer frentes a shocks de diversa naturaleza.

 

Con la introducción de los nuevos ratios, el Comité de Basilea pretende fortalecer los balances de los bancos preparándolos contra shocks adversos, eliminar descalces estructurales entre activos y pasivos y fomentar fuentes de financiación más estables, mediante uso de recursos a medio y largo plazo en lugar de financiación a corto plazo.

 

Es probable que los requerimientos de liquidez establecidos por el Comité de Basilea representen un reto aún mayor que los de capital. Hasta hace poco la atención se centraba en los desafíos planteados por los nuevos requerimientos destinados a fortalecer la cantidad y calidad del capital. Sin embargo las nuevas normas de liquidez provocarán cambios profundos en el modelo de negocio, el perfil financiero y diversos aspectos operativos de las Entidades.

 

Según Francisco Pérez Bermejo, socio de Gestión de Riesgos Financieros de KPMG en España, “aquellas Entidades con excesiva dependencia de la financiación mayorista a corto plazo o aquellos que no disponen de suficiente activos líquidos de alta calidad, se enfrentarán a altos costes de adaptación para alcanzar los mínimos requeridos por los nuevos ratios”.

 

“Muchas Entidades encontrarán dificultades al ajustar sus balances, ya que tendrán que contar con una mayor cantidad de activos líquidos de alta calidad (con rendimientos relativamente bajos), atraer depósitos minoristas mediante una mayor competencia en precio, así como aumentar los recursos financieros de medio y largo plazo y reducir los préstamos a largo plazo. Todo esto hace prever una reducción en los márgenes y rentabilidad del sector”, añade.

 

Por otro lado, Francisco Pérez cree que “adicionalmente, hay que considerar que todos estos desafíos se verán agravados por el hecho de que muchos bancos intentarán realizar estos ajustes al mismo tiempo, lo que puede incentivar el comportamiento gregario de los mercados financieros, con los consiguientes efectos negativos”.

 

Los primeros ejercicios de impacto llevados a cabo por el BIS y la EBA confirman estas intuiciones, demostrando un importante déficit de activos líquidos de alta calidad respecto a los que prescribe el ratio LCR. En la misma línea, también se identifican importantes necesidades de recursos financieros de carácter estable para cumplir con las necesidades que establece el ratio NSFR.

 

El informe destaca como algunas Entidades globales pueden encontrase con dificultades incluso mayores. Este será el caso de aquellas Entidades que gestionan la liquidez de manera centralizada y que pueden enfrentarse con dificultades su capacidad para transferir liquidez y recursos financieros entre sus filiales.

 

Finalmente, también es importante destacar los costes asociados al cumplimiento de los nuevos requisitos de liquidez, que en base a la experiencia acumulada hasta el momento se centran en aspectos como:

 

  • Evolución de los sistemas y entorno tecnológico, con el fin de cumplir con los requisitos de mayor granularidad de la información y nuevo reporting a presentar.
  • Evolución de las metodologías empleadas para para la gestión y el control de la liquidez , dados las mayores exigencias en aspectos como la modelización de los flujos de efectivo de distintas partidas de balance, la consideración de escenarios de diversos liquidez basados en la proyección futura de flujos ó la necesidad de realizar análisis de estrés de diversa naturaleza y mayor complejidad.
  • Seguimiento y evaluación de los descalces de plazos entre activos y pasivos, concentraciones de financiación y disponibilidad de activos no comprometidos, y
  • La introducción de planes de recuperación (Recovery Plans) con el objetivo de cubrir tanto el capital como la liquidez ante contingencias de diversa naturaleza.

 

Estos costes junto al impacto producido por otros cambios en la regulación forzarán a muchos bancos a implementar cambios en el modelo de negocio y estructura organizativa de la entidad.

 

 

Para más información:

 

Comunicación KPMG

Telf. +34 91 456 34 00

prensa@kpmg.es  

www.kpmg.es

 

 

 

 

 
Share content

Suscríbete

Suscríbete a nuestros contenidos y recibe alertas cuando publiquemos actualizaciones en nuestro sitio web.

 

¿Ya eres miembro? Inicia sesión

 

¿Aún no eres miembro? Regístrate

Feeds RSS