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  • Servicio: Abogados, Servicios Fiscales
  • Tipo: Nota de Prensa
  • Fecha: 15/04/2013

En el 86% de las empresas españolas consultadas los Consejos de Administración aprueban la política fiscal 

Según el informe Good, Better, Best de KPMG:

 

  • La gestión del riesgo fiscal y de las estrategias para reducir los costes tributarios son los aspectos que más les preocupan junto con la presentación correcta y en plazo de las declaraciones tributarias
  • Aumenta los principios de litigio y el foco de la Inspección en los procesos y controles fiscales establecidos por las empresas.
  • Las empresas españolas han optado por centralizar la función fiscal en el 88% de los casos y por la estandarización de los procesos.

Parece que la crisis económica ha obligado a los Consejos de Administración a prestar mayor atención a la gestión de los asuntos fiscales. Así se deduce de un estudio realizado por KPMG titulado “Good, Better, Best”, en el que se ha encuestado a 1.150 directivos del área fiscal en 22 países, incluido España. Así, mientras que en el año 2009 tan sólo el 48% de los Consejos aprobaban formalmente la política fiscal y la gestión del riesgo fiscal a asumir en sus respectivas organizaciones, esta cifra asciende al 77% en la encuesta realizada en 2012. En España, la evolución es todavía más radical. Mientras que, en el año 2009, tan sólo en el 38% de las empresas españolas consultadas se había formalizado una estrategia fiscal aprobada por el Consejo, y éste daba directamente instrucciones a los departamentos fiscales, en el año 2012 este porcentaje asciende hasta el 86%.

 

“No es de extrañar esta evolución si se tienen en cuenta los cambios regulatorios que se han producido en materia fiscal en los últimos años”, afirma Daniel Gómez-Olano, director del área de Tax Management Services de KPMG Abogados. “Hoy en día, una falta de control puntual o una inadecuada valoración del riesgo fiscal asumido, puede desencadenar el inicio de comprobaciones tributarias con importantes consecuencias, tanto para los administradores como para la propia empresa.

 

En todo caso, esta progresiva preocupación de los consejeros en los asuntos fiscales es una constante que se observa en la práctica totalidad de los países consultados. De hecho, la OCDE ha venido promoviendo la involucración de los administradores en los asuntos fiscales, a través de diversos documentos desde el año 2006”, señala Gómez-Olano. “El Código de Buenas Prácticas Tributarias aprobado en España en el año 2009, si bien constituye una iniciativa con recorrido de mejora, ha servido para generar cierta conciencia fiscal dentro de los Consejos de Administración”, añade.

 

La gestión del riesgo fiscal y la reducción de los costes tributarios, objetivos clave

 

Las empresas españolas, aparte de centrarse en la presentación correcta y en plazo de las declaraciones tributarias (tarea que se califica como prioritaria), están especialmente preocupadas por la gestión de las inspecciones tributarias, la optimización del tipo efectivo del Impuesto sobre Sociedades y la gestión del riesgo fiscal (que aparecen como los siguientes objetivos a lograr, por orden de prioridad).

 

Curiosamente, las empresas españolas consultadas dan mucha más importancia a la gestión del riesgo fiscal y a la optimización del tipo efectivo de tributación que en otros países. En España, más que en otros países, las propias empresas han definido los indicadores claves del desempeño de los departamentos fiscales entorno a la gestión del riesgo fiscal (en un 92% de los casos, frente a un 72% de media general), la optimización del tipo efectivo del I.S. (84%, frente a un 66% de media) y la consecución de ahorros fiscales (86% de las empresas españolas, frente a un 62% de media).

 

“Para las grandes empresas, y en particular para aquellas que sufren ciertos problemas de cash-flow, el ahorro o diferimiento de los costes tributarios ha dejado de ser un objetivo secundario”, afirma Gómez-Olano. “No obstante, a la hora de considerar opciones legítimas para reducir la tributación, debe evaluarse cuidadosamente el riesgo fiscal que puede ser razonablemente asumido por cada empresa, a tenor del posible impacto en la reputación u operativo que puede representar para la marcha del negocio el inicio de un litigio en materia tributaria”.

 

En este sentido, el estudio de KPMG revela el aumento de los principios de litigio en materia tributaria. En concreto, la controversia actual con las autoridades fiscales ha aumentado significativamente en el área de precios de transferencia. Un 26% de todas las empresas consultadas reconocen los principios de litigio en este campo, frente al 18% de las empresas que lo hacían en 2009. El aumento de los principios de litigio en esta parcela es especialmente destacable en España (se pasa del 3% en el año 2009, al 28% en el año 2012). En España, también resulta relevante el aumento de los principios de litigio en materia de tributación indirecta (del 28% en 2009 al 38% en 2012), y en tributación directa (del 25% en 2009 al 30% en 2012).

 

La mayor parte de las empresas españolas consultadas señala que la Administración tributaria española ha estado centrada, en los últimos 12 meses, en la realización de inspecciones de impuestos indirectos y directos (sobre todo, en el área de precios de transferencia). En este sentido, las empresas españolas consultadas destacan que en las revisiones de las Autoridades Fiscales se ha prestado especial atención a la revisión de los procesos fiscales internos, así como a los controles definidos en las compañías, observándose un aumento significativo en la revisión de estos puntos por parte de la Administración, desde la encuesta realizada en 2009.

 

Es posible que esta sea una de las razones por las cuales las empresas españolas han mostrado un creciente interés por mejorar los procesos fiscales existentes. De hecho, un 78% de las empresas consultadas ha iniciado proyectos de mejora de sus procesos fiscales mientras que, en 2009, sólo el 67% de las empresas encuestadas manifestaban esta inquietud. Otra razón puede deberse a la creciente percepción de los directivos fiscales entrevistados, de que la función fiscal será en el futuro sometida a una auditoría interna. En España, el 54% de las empresas consultadas consideraba que su función fiscal sería objeto de auditoría en el futuro, frente al 43% de las que así lo consideraban en el año 2009.

 

En el último año, de hecho, el número de proyectos iniciados relativos a la revisión de la función financiera en las empresas españoles ha sido significativamente superior que en el resto de los países consultados (un 78% en España, frente a un 61% de media global), al igual que el número de proyectos orientados a mejorar los sistemas de control de riesgos (un 78% en España, frente a un 69% de media en el resto de países). En España, es especialmente significativo el aumento de los proyectos de implementación o adaptación de software ERP (implantaciones de SAP, etc.), que se han sido acometidos en el 52% de las empresas encuestadas, mientras que este porcentaje se reducía al 25% en 2009.

 

Mayor externalización de determinados servicios fiscales

 

En la encuesta realizada se observa una creciente externalización de determinados servicios fiscales, particularmente en España. Así, los servicios de compliance (cumplimiento de las obligaciones fiscales ) en relación con el Impuesto sobre Sociedades pasan a ser externalizados en nuestro país en el 63% de los casos (frente al 24%, en el año 2009). Se observa además un drástico aumento de la externalización del compliance de los impuestos indirectos y de la revisión de la tributación directa aplicable en jurisdicciones extranjeras (externalizados en el 69% y en el 50% de los casos, respectivamente, mientras que estos porcentajes ascendían sólo al 4% y al 12% en 2009).

 

“En períodos de crisis económicas como los que estamos viviendo, las empresas tienden a externalizar servicios relativos al cumplimiento de sus obligaciones contables y fiscales”, señala Miguel Arias, socio responsable de Global Compliance Management Services de KPMG Abogados. “No se trata sólo de reducir costes, sino también de gestionar más eficientemente las obligaciones tributarias, y de asegurar un adecuado control de las tareas a realizar. Esto resulta particularmente importante en las empresas españolas que han iniciado una fuerte expansión internacional en los últimos años”, concluye Arias.

 

Esta apreciación coincide con la de la mayoría de las empresas encuestadas, que señalan que los principales motivos para externalizar servicios de tax compliance son; mejorar el control y visibilidad sobre tales actividades, la falta de recursos para completar el trabajo y la necesidad de liberar recursos para otras tareas. En este sentido Arias señala: “la practica nos demuestra que para la ejecución local de las políticas fiscales globales, las compañías con presencia internacional requieren no sólo asistencia local, sino también un equipo coordinador global”.

 

La encuesta realizada destaca, asimismo, que en España la externalización de las actividades de compliance, a través de la contratación de centros de servicios compartidos, ha pasado a ser la opción preferida de las empresas españolas (un 36% optó por esta opción).

 

Mayor centralización de la función fiscal en las organizaciones

 

En la encuesta de KPMG también se deduce una creciente centralización de la función fiscal en las empresas. Así, las empresas consultadas que cuentan con departamentos centrales que dirigen, gestionan y coordinan la función fiscal de forma global, ascienden al 76% en el año 2012, mientras que sólo el 56% de las empresas centralizaban la función fiscal en el año 2009. Esta tendencia es mucho más drástica en las empresas españolas, que han pasado a centralizar la función fiscal en el 88% de los casos, frente al 35% en el año 2009.

 

Asimismo, se observa una tendencia a crear sub-responsabilidades dentro del departamento, centradas en la gestión fiscal de regiones particulares o de múltiples países, lo que se verifica en el 54% de las empresas españolas (frente al 28%, en 2009). Igualmente los empleados que asumen tales responsabilidades han pasado a reportar a la Dirección fiscal corporativa en el 80% de las empresas españolas consultadas (en el 2009, este reporting sólo tenía lugar en el 18% de las empresas).

 

Finalmente se observa que, desde el año 2009 hasta ahora, la Dirección Financiera de las empresas consultadas ha impulsado notablemente la estandarización de los procedimientos existentes dentro del área fiscal.

 

Algunas asignaturas pendientes

 

Las empresas consultadas reconocen áreas de mejora en la gestión del área fiscal, sobre todo en materia de precios de transferencia y del uso de herramientas informáticas adecuadas. “Aún es muy frecuente el trabajo manual y el uso recurrente de hojas de cálculo, que no resultan especialmente ágiles ni fiables para controlar el día a día de las obligaciones tributarias cada vez más complejas ”, señala Miguel Arias. Asimismo se reconoce un amplio campo de mejora en la gestión del tax compliance, la tributación indirecta y la definición de procesos fiscales internos. “En general, las empresas españolas aún están lejos de las mejores prácticas seguidas por algunas empresas anglosajonas, en cuanto a la organización y a los procedimientos definidos en el área fiscal”, opina por su parte Daniel Gómez-Olano.

 

De hecho, con objeto de adaptarse a un entorno cada vez más exigente, el 19% de las empresas tiene previsto acometer próximamente un cambio en la estructura de su Departamento fiscal. Las razones para este cambio vienen motivadas, en primer lugar, por la necesidad de mejorar los controles internos en el área fiscal (así lo manifiestan un 60% de las empresas españolas, frente a un 11% que lo hacían en 2009), por la necesidad de reducir costes (un 70% de las empresas españolas, frente a un 11% en 2009), por la necesidad de mejorar la gestión del riesgo fiscal (un 53% de las empresas, frente a un 35% en 2009), y por la creciente necesidad de alinear mejor la función fiscal con los objetivos del negocio.

 

Para más información:

 

Comunicación KPMG

Telf. +34 91 456 34 00

prensa@kpmg.es

www.kpmg.es 

 
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