El regulador internacional propone a través de este proyecto de norma una nueva categoría de valoración a valor razonable con cambios en otro resultado global así como un nuevo modelo de negocio que se espera que, con carácter general, reduzca la volatilidad de los resultados en las entidades, si bien en algunos casos podrían aumentar la volatilidad del patrimonio neto y del capital regulatorio, siendo los bancos, las aseguradoras y otras entidades financieras las que probablemente se vean más afectadas por los cambios propuestos.