Más de una década de desaciertos en materia de prevención del lavado de activos y del financiamiento del terrorismo nos han llevado al borde del abismo: el GAFI podría incluirnos en la lista “gris” de países que hacen la vista al costado al paso del dinero ilícito y resultan poco recomendables a la hora de mantener relaciones comerciales. Se está debatiendo un nuevo tipo penal que todos coinciden hay que modificar, pero nadie ha llegado hasta el fondo de la cuestión, alineando a todos los actores para que el sistema sea realmente efectivo. Este artículo intenta ser parte de este debate.