Luego de la recesión de 2008-2009, el crédito al sector privado otorgado por los bancos comenzó a crecer fuertemente. Desde entonces, los préstamos aumentaron a un ritmo mayor que los depósitos, y el gran colchón de liquidez que se había generado fue reduciéndose gradualmente. Posteriormente, la salida de capitales originada por expectativas de depreciación más altas junto con la redistribución de fondos a partir de movimientos de depósitos de la ANSES, precipitaron el estrangulamiento de la liquidez bancaria poniendo presión en las tasas de interés. La historia reciente de los nuevos controles cambiarios motivó inicialmente una mayor incertidumbre que con el tiempo se fue disipando. En este artículo se analiza cómo fue la evolución del crédito antes de estos últimos episodios.