El impacto que un caso de fraude puede tener sobre la reputación de una compañía es de magnitudes incalculables. En la industria de Energía puede incluso llevar a destruir relaciones comerciales con contratistas, proveedores, distribuidores y clientes. Para prevenir tal daño es crucial actuar rápidamente cuando surgen las sospechas y hacerse las preguntas indicadas que conducirán a asumir las medidas tendientes a minimizar el daño.