Las compañías en la industria de energía en general poseen sus departamentos de Administración y Finanzas en sus oficinas centrales, en las cuales los procesos de negocios se encuentran habitualmente definidos con claridad y su infraestructura informática se halla identificada e inventariada de modo adecuado. Sin embargo, tal conocimiento sobre los activos informáticos no siempre es igualmente claro en aquellas localizaciones más remotas en las que la compañía realiza sus operaciones de campo, ya sea con personal propio o subcontratado.